Sábado por la mañana. Me he despertado c...
Sábado por la mañana. Me he despertado con Ljubljana. Me he pateado el trayecto que separa mi pensión del centro de la ciudad. Esta mañana, de momento, no tengo ganas de la Ljubljana Card.
He llegado al centro, detrás de la catedral y la oficina de turismo hay un mercado de frutas y verduras, con un gran colorido y el bullicio apacible centroeuropeu, se oyen los pájaros entre ciruelas, calabacines, fresas y naranjas, He comprado unas frutas rojas para desayunar. Hoy, aquí, el producto estrella es el pepino. Lo descubro cuando voy a la fuente a lavar mi desayuno. Los locales han comprado pepinos: Los limpían y remojan, los secan y, a sus bocas. En Ljubljana elevan la categoría del pepino a fruta.
Estomago contento. Detrás del mercado hay una colina para subir al castillo. Aquí no sirve la LC, ya iba a rentabilizarla, pero voy a pagar los 4 euros sin rechistar. El funicular que sube al castillo es de cristal, menudas vistas tendré en la subida. Ljubljana se va poniendo a mis pies en esta mañana soleada de julio.
Llegué al castillo: Pasadizos, torres, plazas y armas, dragones de hierro, muchos dragones, de hierro forjado, y muchas vistas a la ciudad. Se ve el primer rascacielos que tuvo y tiene la ciudad, lo cuenta el guía de un grupo organizado. Ahora me toca un pequeño descanso en un banco debajo de un árbol. Vienen los novios, una pareja eslovena ha decidido hacerse el álbum en el castillo, el fotógrafo les sugiere infinidad de poses falsas y teatrales, incluso cómicas. Los novios y el fotógrafo se van, ahora a mis pies hay un jilguero.
Voy a pasar por la sala del audiovisual, entra en Ljubljana Card, para culturizarme un poquito, aunque imediatamente desconecto del inglés y me fijo en las imágenes que son bastante ilustrativas de los cambios en la capital-
Bajaré a pie por la cuesta del castillo entre los árboles. Pasearé cerca del río. Y buscaré algún sitio a la sombra para almorzar tardíamente.


