Castrillo de los Polvazares
Durante el viaje hacia el Bierzo hicimos una parada en un pueblo que nos habían recomendado muy cerca de la ciudad de Astorga: Castrillo de los Polvazares.
Un pueblo perfecto en su estructura de piedra rojiza. Con casas de altísimos muros, puertas con arcos de medio punto, fachadas tratadas con mucho esmero rozando casi la coquetería, calles amplias y patios interiores. Todo empedrado creando, en conjunto, la perfección absoluta.
En esta villa vivieron familias enteras de los llamados maragatos. Aquellos que comenzaron a transportar el pescado desde Galicia en mulos hacia el interior de Castilla y que terminaron por acarrear cualquier clase de alimento, telas, muebles e incluso, dinero. Los maragatos eran muy honrados.
Quizás, el comienzo de la decadencia de este bello pueblo comenzara con la llegada del ferrocarril a estas tierras. Muchas familias maragatas emigraron a Galicia, Madrid e incluso a tierras de América como Argentina y Uruguay.
En Castrillo de los Polvazares nos llama mucho la atención la anchura de sus calles. Quizás se hicieron así para facilitar el trasiego de los carros, los caballos y los mulos. Otra cosa muy curiosa son los asientos de piedra que hay en muchas entradas de las casas que, posiblemente, sirvieran para facilitar la subida a los caballos y mulos.
Si tenéis la suerte de encontrar alguna puerta entreabierta os llamará la atención la belleza de sus patios interiores, largos y muy grandes, decorados con elementos rústicos, con jarras y botijos. Si no, la altura de los muros de estas casas solo aumentará vuestra curiosidad por saber qué es lo que se esconde dentro.
Si visitas Castrillo de los Polvazares entre semana es muy posible que te sientas dueño de todos los rincones de este pueblo. Silencio y tranquilidad, estas son sus claves. Sus calles desiertas, las ventanas y puertas cerradas y un silencio estremecedor que solo puede romperse, si te lo imaginas, con el rechinar de las ruedas de los carros y los golpeteos de los cascos de los animales en la piedra. La piedra de Castrillo de los Polvazares.


