La más hermosa de Irlanda
Y no sólo lo digo yo, sino todo el que visita la preciosa catedral del santo que da nombre Kilkenny, o lo que es lo mismo Cil Chainnigh, la ciudad de San Canice.
Desde luego que el edificio no es el más grande, ni el más espectacular, ni siquiera el más trabajado ni adornado. Pero hay algo que lo envuelve, una atmósfera de paz y de armonía en sus volúmenes, en la forma en que el arquitecto concibió cada uno de sus elementos arquitectónicos y artísticos, en su mismo emplazamiento, aislado y silencioso en un rincón de la ciudad que no se caracteriza precisamente por su tranquilidad.
Puede que sea la suma de todos sus parciales lo que la hace tan especial: el verde jardín sembrado de lápidas de la época Tudor, la preciosa Round Tower, que fue como en Cashel, construida 300 años antes que el templo y que hoy se nos presenta sin su sombrero picudo, los coloridos y delicado rosetones que iluminan la nave central, las almenas que rematan todo el contorno de la iglesia e incluso el aura de leyenda que la envuelve, una leyenda de brujería.
Según parece, una mujer acusada de pactos con el diablo ( aunque en realidad era una cazafortunas) fue condenada a morir en la hoguera acusada por su criada. La supuesta hechicera consiguió huir a Inglaterra, no así su criada que se achicharró en la pira que se levantó junto a la iglesia.
Para que el castigo de la bruja no quedara sin cumplir, su hijo fue condenado a oír misa tres veces al día durante un año y pagar el tejado de baldosas de plomo que iban a colocar a la catedral. Se cuenta que la bruja lanzó un hechizo que dobló el peso de las baldosas e hizo que el techo de la nave y de la torre principal se derrumbara y sepultara a varias personas.
Así que la Catedral tiene todos los ingredientes para merecer una visita, ¿no creen?.


