La cala del francés
La bahía o cala del francés es uno de los puntos fuertes de la ruta costera que une, en pimera línea de playa, Sunderland con el pueblo y playa de Marsden. Es una preciosa cala con varias piedras de gran tamaño que le confieren un aspecto un tanto de película de piratas. Con la marea baja se puede acceder a ella pero las autoridades advierten que al subir la misma podemos quedar atrapados por lo que hay que proceder con precaución.
Como todo en esta vida, su nombre no es en vano y evidentemente hay un francés involucrado en todo esto, que además nos aporta conocimientos sobre este punto en la costa. Al parece, de vuelta al siglo XVIII, había un comerciante francés (con más aspecto de contrabandista) que para evitar impuestos y demás, descargaba sus bienes en esta parte de la costa, menos vigilada debido a al bravura del mar aquí.
Supuestamente este hombre tuvo varios naufragios, accidentes y demás, hasta que a base de prueba y error, descubrió que esta bahía era el único punto donde una embarcación de tamaño medio podía llegar a la costa sin altercados, lo que hizo que fuese punto recursivo para desarrollar sus actividades comerciales. Tanto fue así que algunos locales esperaban la llegada del francés con sus productos exóticos de ultramar, lo que finalmente dio nombre a esta cala.
Leyenda a parte, creo que es uno de los punto más escénicos de esta ruta a pie (muy recomendada), con grandes vistas a otros puntos de la costa, así como al mar e incluso al faro de Souter, que se encuentra a la espalda de esta pequeña bahía.


