Llevábamos más de 870 kms. Desde G...
Llevábamos más de 870 kms. Desde Ginebra. Habíamos parado en Interlaken por capricho mío, ya que era uno de los lugares soñados desde hacia años.
Después de pasar Vaduz y comer allí, continuamos ya por Austria en dirección a Insbruck y después a Salzburgo donde teníamos intención de parar para cenar algo. Misión imposible, a nuestra llegada hacia las oho y media de la tarde ya era de noche cerrada y todos los restaurantes estaban recogiendo. Nos tuvimos qu conformar con comer una pizza y unos perritos en una estación de servicio a a salida de esta ciudad.
A partir de aquí empezó a caer una lluvia fina que unido a las obras de la autopista, hicieron que llegasemos a Linz que no al hotel hacia las once y media de la noche. Estaba completamente cerrado el cielo, apenas se veía y el hotel es bastante difícil de encontrar. Por más vueltas que dábamos siempre apareciamos en el mismo sitio, hasta que una de las veces vislumbramos a una cierta distancia las luces del hotel.
Dejamos el coche en el aparcamiento, nos registramos y preguntamos en recepción si era posible comer y beber algo. El señor que nos atendió nos miro con cara de incredulidad, pues a esas horas en Austria está todo cerrado y el servicio de habitaciones solo era hasta las diez.
Menos mal que como siempre llevábamos algunas bolsas de patatas fritas, algunaque otra cerveza y coca-colas con lo que nos tuvimos que coformar.
La mañana aparció como la noche, es decir lluviosa. Desayunamos bastante bien en buffete y emprendimos la marcha hacia Budapest.
Este es quizás uno de los hoteles que nos han pasado mas desapercibidos por no poder casi disfrutarlo, aunque la habitación fue una de las mejores de las que hemos estado y las instalaciones según pudimos observar en la mañana eran ideales.