Pésima atención
Después de esperar hora y media para una mesa para dos a la sombra, Lorenzo Amaya Rosado nos da una mesa al sol, habiendo una
mesa para dos en la sombra. Le pedí que por favor nos diera la de la sombra, porque llevábamos mucho tiempo esperando para acabar al final en el sol.
Simplemente se negó porque le venía mejor unir la mesa de la sombra para que se sentaran 5 personas. Su solución fue darme la espalda diciéndome, textualmente, "es lo que hay, si lo quieres entender bien y si no es tu problema". Jamás me sucedió nada similar. Nos quedamos alucinados .
Para colmo ahí nos dejo, y sentó a otra pareja que iba detrás. Evidentemente pusimos una hoja de reclamaciones, pero su actitud, lejos de mediar, fue de una prepotencia y una mala educación impropia de alguien que tiene un negocio y que tiene que atender a unos clientes.
Antes de irnos, sin comer por supuesto, no pude evitar dejarle claro que no solo no supo gestionar la situación, sino que había perdido las formas completamente, y que él lo sabía. Su respuesta fue peor aún, me dijo que solo por ser clienta no tenía que llevar la razón y que él no me había insultado.
Le aclaré que no he dicho que me hubiera insultado, sino perdido las formas, y acabó la conversación diciéndome que no le tenía ningún miedo ni a la hoja de reclamaciones ni a internet. Es por esto que me siento obligada a escribir por aquí lo sucedido, y no soy persona dada a escribir mal sobre un negocio ni a poner hojas de reclamaciones, pero no puedo dejar pasar algo así.
Aún hoy sigo sin dar crédito a como fui tratada, incluso dejando a un lado tener o no razón. Nada justifica semejante actitud de un encargado/dueño de un negocio, menos aún cuando lo que solicité era de lo más normal y con toda la educación que me caracteriza.