165 escalones
Riva del Garda, situada en la orilla noreste del Lago Garda, ofrece al visitante tantos alicientes que hacen de esta localidad un punto de clara referencia y obligada visita si te dejas caer por estas latitudes.
El esplendoroso y vertiginoso pasado de la villa ha dejado su impronta en forma de murallas, torres, castillos, fortalezas e iglesias.
Las montañas que rodean la ciudad aparte de imprimir carácter y belleza al enclave urbano, posibilitan la práctica de innumerables disciplinas deportivas como la escalada el senderismo o los paseos en bicicleta de montaña.
La suavidad del clima y la extensión de su costa lacustre permiten disfrutar de un entorno ideal para la práctica de deportes acuáticos como la vela, el windsurf, el piragüismo o el buceo.
Pero sin duda, una de las joyas de Riva del Garda es la Torre Apponale, ubicada en el lado este de la Piazza III Novembre y que con sus 34 metros de altura domina altiva y protectora la vieja ciudad que se extiende bajo sus pies, no en vano, desde la terraza podemos contemplar hermosas vistas del Lago y una magnífica panorámica del casco antiguo que la circunda.
Una de las particularidades de la construcción – que data del siglo XIII- es la utilización de bloques de piedra de diferente tamaño.
La función de la torre es eminentemente defensiva y fue erigida para proteger tanto el puerto como la plaza, otrora centro principal en el cual se celebraban ferias y se realizaban la mayoría de las transacciones comerciales de la localidad.
165 escalones separan el nivel de la Plaza III de Noviembre de la vieja azotea que corona la torre, 165 escalones que subiremos sin dudar pues la vista que nos regala la terraza de la Apponale bien merece un pequeño esfuerzo…..
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