Fernando Almenar
Carne con all-i-pebre
Proseguimos nuestro recorrido por el Haute-Garonne para llegar hasta la villa de Castanet-Tolosan.
Nos han dicho que los martes y sábados hay mercado, y hoy es sábado. Nos encanta ir a los mercados de los pueblos, se respira un ambiente campesino entre los vendedores.
Hemos visto algunas paradas que venden ropa, pero eso no nos interesa, queremos degustar productos frescos.
Nos detenemos ante una parada que huele a pan casero.
¡ Ole! Que panes estamos viendo.
Después de discutir cuál de ellos va acompañar nuestro plato principal, nos decidimos por uno integral con semillas de girasol y sésamo. Pesa un kilo y según el vendedor nos aguantará tres semanas si lo mantenemos en un lugar cerrado.
En otra parada cercana venden pescado muy fresco. Nos preguntan de dónde somos.
De Valencia –respondemos.
¡Oh Paella! -Cantan los dos vendedores a coro.
Es la segunda parada en la cual nos cantan la misma canción. Nos vamos sin comprar pescado pues los precios nos parecen un poco elevados.
Carne, vemos una parada de carne. Nos fijamos en el entrecotte. Muy buena pinta.
Le pedimos dos cortadas. Mientras nos despacha nos interroga.
-¿De donde sois?
-Valencianos –respondemos.
-Yo he estado comiendo en un pueblo llamado el Palmar –nos informa.
Pensamos…Paella.
-Pude probar -nos aclara- un plato llamado all-i-pebre, estupendo estaba. Nos miramos y sonreímos.
Por cierto la carne roja que le compramos estaba como el all-i-pebre que se comió este señor, como mínimo.
De Valencia –respondemos.
¡Oh Paella! -Cantan los dos vendedores a coro.
Es la segunda parada en la cual nos cantan la misma canción. Nos vamos sin comprar pescado pues los precios nos parecen un poco elevados.
Carne, vemos una parada de carne. Nos fijamos en el entrecotte. Muy buena pinta.
Le pedimos dos cortadas. Mientras nos despacha nos interroga.
-¿De donde sois?
-Valencianos –respondemos.
-Yo he estado comiendo en un pueblo llamado el Palmar –nos informa.
Pensamos…Paella.
-Pude probar -nos aclara- un plato llamado all-i-pebre, estupendo estaba. Nos miramos y sonreímos.
Por cierto la carne roja que le compramos estaba como el all-i-pebre que se comió este señor, como mínimo.
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