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Patio y Cuarto Dorados

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1 opinión sobre Patio y Cuarto Dorados

La antesala al Paraiso

Excelente

Abandonamos el Mexuar, expectantes por lo siguiente con lo que nos sorprenderá la visita. Hasta el momento las expectativas se van cumpliendo. Me tomo mi tiempo antes de acceder a la siguiente sala, a la siguiente sorpresa...

Si visitas la Alhambra, éste es el mejor consejo: tómate tu tiempo, olvídate del resto de los visitantes, sigo el ritmo cadencioso del agua que fluye por cualquier rincón y disfruta de todos los detalles, aunque parezcan impercepctibles como: el olor de los arrayanes, el sonido del agua, el contraste de luces...

El Patio dorado es pequeño en comparación con el resto de los del conjunto del Palacio Real, para el visitante actual es como una parada, como la antesala a todo lo que espera después. Me imagino como se deberían sentir los visitantes que llegaban al Palacio y les hacían pasar por este pequeño lugar antes de la audiencia ante el sultán.


Su utilidad viene dada como nexo de unión entre el Mexuar y el Cuarto Dorado, "mi puerta es cruce de caminos" reza en otra inscripción. Y de golpe, te encuentras con la espectacularidad de la fachada del Palacio de Comares.

Me paro y me recreo en el contraste, en la continua dualidad que ofrece este lugar, entre lo secillo (paredes blancas impolutas sin ningún tipo de decoración) y lo sublime (paredes cargadas de cenefas, de exquisitos juegos geométricos que se suceden en una cadencia rítmica e hipnotizante). Esto es lo que hace única a la Alhambra, la sabia combinación de lo sencillo y lo sublime, haciendo que el nivel de expectación y de sentirte abrumado no desaparezca, pero con la continencia justa para no abrumar demasiado los sentidos, o sí?

El pequeño Cuarto Dorado era la "sala de espera", el paso de control de las visitas que pedían audiencia al monarca. Llegado a este punto, párate!, mira hacia arriba y descubre el porqué de su nombre. Una bella techumbre ricamente decorada, realizada con posterioridad en época del emperador Carlos I. Nunca sabremos como era este palacio originalmente, pero hay que reconer que la influencia cristiana consiguió enriquecerlo aún más. En estancias como el Cuarto Dorado se aprecia esta bonita yuxtaposición de estilos y culturas.

Si en nuestros días, uno siente una tremenda admiración por lo que contempla, ¿cuánto de insignificantes, abrumados y respetuosos se deberían sentir las visitas en aquella época ante tal alarde de ostentación? ;-)

Tanto el Patio como el Cuarto son uno de los lugares más intimistas de los palacios. Son de esos sitios que si madrugas para tu visita (cosa que recomiendo) podrás disfrutar de una manera especial, ya que su silencio, levemente roto por el sonido del agua, de la pequeña fuente de màrmol blanco, envuelve la estancia.

Es irremediable, llegados a este punto sólo puedes sentir que la Alhambra enamora y todavía queda mucho por ver ;-)!.
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Información Patio y Cuarto Dorados