Monumento Nacional de Tarrasa
Si paseamos por la ciudad, como lo hemos hecho en el anterior rincón, llegará un momento en que dejemos el ajetreo del centro y el continuo ir y venir alrededor de los hospitales que crecieron en los márgenes del núcleo primitivo de la ciudad, para cruzar el torrente de Vallparadis, apenas perceptible y, cruzando el puente romano de Sant Pere llegar a la Plaza del Rector Homs.
Así puede que no nos suene a mucho más que una plaza urbana, pero si nos situamos en su centro, y giramos nuestra mirada nos daremos cuenta de que estamos rodeados de puro arte arquitectónico. Es aquí donde se sitúan las llamadas Iglesias de Sant Pere de Tarrasa, un conjunto formado por tres templos (los de Santa María, Sant Pere y Sant Miquel) que gracias al inmenso valor arquitectónico e histórico fueron declarados monumentos nacionales.
Se trata de tres iglesias episcopales y una rectoría a las que sólo se tiene acceso tras cruzar una valla que celosamente guarda sus secretos. Al mismo tiempo crea un espacio que invita al sosiego y al recogimiento, favorecido por la blancura de las piedras, los árboles y los jardines que forman el recinto.
En el momento de mi visita, el conjunto estaba cerrado, pero desde fuera, y a través de las rejas, se puede disfrutar por ejemplo de los restos de la basílica del siglo V que salió a la luz tras unas obras de restauración, o un baptisterio excavado en el suelo.
La rectoría es hoy en día el Centro de Interpretación de este conjunto fascinante al que desgraciadamente no pudimos acceder, y es una pena, porque según dicen guarda en su interior joyas artísticas de incalculable valor.


