Castilla en una plaza
Este precioso cuadrilátero barroco, que se abre en el corazón del hermosísimo Burgo de Osma, fue desde siempre el centro neurálgico de la vida social y cultural de la villa.
Barroca pero sin excesos, elegante y sobre todo llena de pequeños rincones que la destacan por encima de otras plazas de ciudades aún mas importantes, está adornada ( porque son adornos, las joyas que la forman) del magnífico edificio del Hospital de San Agustín, que es hoy oficina de turismo y sede del Camino del Cid, y que corona su preciosa fachada con bolas, pirámides y rombos que ya se vieron en el estilo herreriano del Escorial y sus dos torres gemelas engalanadas con el escudo del Obispo Arévalo y Torres; otro lado lo gobierna el ayuntamiento, que parece un reflejo un poco descafeinado del Hospital, como si se mirara en un espejo roto o ajado por el tiempo pero que también tiene su encanto, con sus torres y columnas reutilizados del antiguo consistorio medieval.
Para rellenar los otros dos flancos, nada mejor que una preciosas y típicas casas castellanas bajo cuyos soportales se ubican bares y cafeterías donde late el pulso de la ciudad.
Unas esculturas de verracos hechas en granito, se encargan de dar la bienvenida o despedida a la ciudad, y al mismo tiempo sirven de recordatorio para que no olvidemos que este año se celebra el 40 aniversario de las Jornadas Gastronómicas de la Matanza del Virrey.