luisfernando
Después de dejar nuestras pertenencias ...
Después de dejar nuestras pertenencias en el hotel y deambulear un poco por la calle Juana de Arco y alrededores de la catedral, nos decidimos por ir a cenar.
Después de 1.160 kms. A nuestras espaldas y no conociendo la ciudad, la verdad es que nos encontrábamos un poco despistados.
Por casualidad nos dirigimos a la calle peatonal que más marcha tiene de Orleans. Antiguamente esta calle y la zona en concreto era el sitio habitual de prostitución. En la actualidad varios restaurantes, cervecerias y pubs pueblan la amencionada calle, donde casi no hay problema con la ho ra de la cocina.
Aterrizamos en el restaurante Cz Noé como si hubiésemos entrado en otro cualquiera, es decir, no teniamos predileción alguna.
Una vez sentados en una de las mesas de la terraza pese a que la temperatura no era muy agradable pero se podía fumar, nos decidimos por dos raciones de foies gras y otras dos de mejillones.
El foie resultó exquisito. Acompañado por pan tostado y helado de frambuesa, constituyó una verdadera delicia para el paladar.
En cuanto a los mejillones hubo disparidad entre las dos raciones que pedimos. La que era al vino blanco resultó como siempre bastante buena, sin embargo y esto me pasa por catacaldos, la que pedí con queso resultó un desastre, no por el sabor sino porque a los pocos minutos el queso fundido se había quedado y frio convirtiéndose en una auténtica plasta.
El precio normal dentro de francia. Los dos patés, dos raciones generosas de mejillones, dos cervezas de 25cl y una jarra de agua de grifo sumó 41 euros.
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