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Tren Medieval

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Sigüenza Dirección

1 opinión sobre Tren Medieval

Volveremos

Existen una serie de trenes turísticos en España en los que merece la pena viajar. Los he utilizado casi todos pero el recorrido que más me gusta es el del Tren Medieval.

Ya van para tres veces que he tomado este tren para Sigüenza, las dos primeras me subí en la única parada de su itinerario, la de Guadalajara, donde se puede dejar el coche al lado de la Estación en un aparcamiento gratuito.
A la tercera llevé a mi hijo, fue en septiembre pasado, el día 17. Quisimos ir en junio pero cuando nos decidimos no quedaban plazas, si váis a hacer este viaje comprad el billete en cualquier estación de Renfe o a través de su página web, pero no esperéis a tener suerte porque difícilmente la tendréis, siempre va lleno.


El Tren Medieval sale los sábados, pero no todos. En este año 2016 los días 9, 16 y 21 de abril, 21 y 28 de mayo, 4 de junio, 17 y 24 de septiembre, todos los sábados de Octubre y el 5 de noviembre. Curiosamente no funciona cuando hay más turismo porque su función es atraer al turismo en épocas bajas.

Pernoctamos al lado de Aranjuez y nos levantamos a las ocho de la mañana. En automóvil nos trasladamos a la estación donde aparcamos y cogimos el cercanías para Chamartín. Llegamos con media hora de adelanto y nos entretuvimos buscando algún lugar para desayunar donde no nos sintiésemos atracados. Casi a las diez apareció el andén del tren en los paneles informativos y nos enteramos de dónde andaba. Habían unas banderitas en el camino de acceso pero nada más, cuando ya estábamos sentados escuchamos música en el andén y vimos qu el grupo de animación llegaba tarde. La música procedía de un tambor y una gaita que iban siempre acompañados de un juglar que lanzaba al aire unos diábolos. Junto a ellos había unos actores, un mago y varias guías.
El viaje dura hora y media y durante ese tiempo se van turnando en los distintos vagones para que no te aburras. Te dan una botella de agua, folletos y varias degustaciones de la pastelería de la ciudad. Total que entre lo que unos hacen y lo que hacen otros el vaje se te pasa enseguida.

Al llegar a Sigüenza te encuentras con varias guías locales, cada una con un banderín de un color distinto. Como previamente te han asignado tu grupo, te pones tu pegatina de medievalero y te acercas a la guía , vestida de la época, que te corresponde. Los grupos inician su recorrido intentando dejar entre unos y otros alguna distancia, aunque a lo largo del itinerario se pasan unos a otros dependiendo de la velocidad de cada uo.

Visitas la ciudad. Primero la zona baja donde se hallan algunas construcciones religiosas, un parque que da cohesión al conjunto y un templo visigodo. Ibamos en el último grupo y cuando llegamos al templo visigodo había un grupo delante por lo que les "saltamos" y cogimos camino del centro urbano, todo cuesta arriba. Fuimos haciendo algunas paradas mientras subíamos la larga cuesta en que está Sigüenza hasta llegar a la Casa del Doncel que fue la primera parada importante de la visita. Auque la guía recomendó no visitar la planta superior, para ir más rápido, con ua exposición de guitarras allí se desmadró un poco el tema y se formó una larga cola delante de los servicios.
Poco antes habíamos pasado por la Plaza Mayor, con algunos puestos que ofrecían productos medievales que pudimos contemplar más tranquilos al regreso del Parador que se encuentra en la parte más alta de la localidad, y que es la meta de las visitas guiadas.

Al regreso pudimos entrar en un par de sitios y nuestras guías nos dejaron en la Plaza Mayor recordándonos el horario previsto. En uno de los palacios de la plaza se escenificó una obra teatral y el mago hizo de las suyas. Luego cada uno buscó restaurante para comer, teníamos una lista que ofrecían descuentos pero elegimos uno en la zona baja en función de su carta. Comer aquí no es caro, tampoco es barato, pero el precio es razonable sobre todo si pides un menú castellano. Tras comer compramos unos pasteles y un par de recuerdos turísticos y nos encaminamos a la Catedral. Para visitarla había que haber pagado previamente su entrada en el propio tren y un guía de la Catedral nos enseñó tanto la misma como una Exposición que en esos momentos había. Tengo que reconocer que es uno de los mejores guías que he encontrado nunca, por su preparación y por su saber hacer ameno un recorrido a veces muy técnico. Finalmente entramos en la Capilla del archifamoso Doncel y como teníamos tiempo libre nos fuimos de tiendas.

Casi dos horas antes del regreso ya andábamos en la estación, cansados de conocer tantas cosas en tan poco tiempo y de la puñetera cuesta también.

Antes de salir nos dieron unos recuerdos, caramelos de miel, bolígrafos y cosas así para hacer más entretenido un viaje mucho más silencioso, pues el grupo de animación ya no apareció más. En hora y media nos bajamos en Chamartín.

El balance fue positivo pero creo que, aunque la fórmula funciona, es mejorable. No quiero ser crítico pero me voy a centrar en los aspectos que creo que podrían ser retocados.
Creo que la prisa por llegar al Parador es excesiva, el planteamiento de subir la cuesta rápidamente para llegar a la escenificación dejando suficiente tiempo libre para comer carece de sentido. Estudien mejor el itinerario, a lo mejor en vez de dejar toda la tarde libre, se podría dividir la visita guiada en dos partes, llegando la primera hasta la Plaza Mayor, escenificación incluída. Luego se da tiempo para comer y se continúa la visita guiada hacia la parte alta de Sigüenza.
Este planteamiento más "despacito" obligaría a aprovechar mejor las opciones turísticas. En vez de pasar por el parque tan rápidamente sería el lugar ideal para ofrecer las degustaciones, pues tanto la pastelería como el Convento están allí y se podrían visitar las construcciones allí existentes y no simplemente mencionarlas de pasada.

Tampoco me gustó demasiado el enfoque medieval de la ciudad. Diversos colectivos y tiendas locales montaron tenderetes para ofrecer sus productos pero su esfuerzo apenas tuvo recompensa. En el rimer tenderete, delante de una librería, pasamos por la otra acera sin hacer parada alguna ni mencionarlo para nada. Me enteré de lo que ofercían porque me cambié de acera y pasé del grupo unos momentos. Las prisas tienen estos problemas, no se aprovechan los recursos turísticos. Lo ideal es haber cogido por la misma acera, explicar brevemente la historia de aquella librería e, incluso, pedir a su propietario un comentario sobre la misma. No se le quedaría la cara de tonto que se le quedó cuando vio al grupo pasar a toa marcha por la acera de enfrente. Si encima se hace una recomendación de sus productos y la librería ofrece algún tipo de historia de la localiad o algo similar, seguro que más de uno nos traemos papel impreso.

Incidiendo en este tema cuando termina la escenificación y nos dan tiempo libre pasamos por la Plaza Mayor y sus tenderetes pensando sólo en encontrar un sitio para comer. Es culpa nuestra pero nos hemos tirado veinte minutos delante de la puerta del palacio esperando que la abriesen para entrar a la escenificación, es un tiempo absolutamente desaprovechado. Un tiempo ideal para enmedio dela Plaza escenificar algún tipo de pregón o similar por parte de los actores, incidiendo en los productos y las organizaciones que exponen en dicho foro. No es tan difícil adaptar cualquier escena teatral a la situación y eso serviría de redundancia de los tenderetes existentes. No sólo aumentarían las ventas sino que se optimizarían esos recursos.

Finalmente eché en falta la ausencia de un programa más amplio. Entiendo que es ideal que en un sólo día se vea casi toda Sigüenza, aunque sea de pasada. Pero los viajeros como nosotros que pernoctamos antes y después del Tren Medieval no tendríamos problemas en hacerlo en la propia Sigüenza. Como de todas maneras la noche del sábado al domingo la pasaremos fuera de casa habríamos optado a un programa de dos días que incluyese Cena Medieval y alojamiento en Sigüenza, un paseíto porla mañana a algún rincón típico y tras almorzar te montas en algún tren hacia Chamartín y punto. Si el Tren Medieval pide a los adultos 30 euros por la experiencia creo que aportando 100 en total da para organizar esa cenita y una noche de hotel.

En resumen, volveremos, a pesar de la cuesta.
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